domingo, 26 de mayo de 2013

Capítulo 7.

Ese chico era perfecto, ¡les gustaba la misma música!, incluso tenía un grupo de rock formado con sus amigos, tendría que ir a verles tocar algún día.
-Por cierto, ¿cómo te llamas?
-Héctor, ¿tú?
-Clara, un placer. -ambos sonríen, cómplices, amigos.
-¿Y tienes novio, Clarita?
-No, ¿tú? -le había hecho gracia que la llamara así, pero quien querría a alguien como ella, quién.
-Yo tampoco.
-¿Y novia? -sonríe Clara ágilmente.
-No. -él se ríe, con su sonrisa contagiosa, buen comienzo.

Caminan por el centro comercial, sin rumbo, gozando de la buena compañía y de la música, de que era el principio de una amistad. Aún llevaba el anillo metido en la bota, ni la molestaba. Y pensar que podría estar perdiéndose esta gran tarde por ir a patinar un par de horas a una pista de hielo.
Suena un teléfono, el de ella. No lo quiere coger, llevaban una charla muy amena y divertida, sincera y abierta, no podía cortarles el rollo.

-¿Sí? Hola, mamá. ¿Qué? No, joder, no. Lo siento. Voy. -cuelga, nota como sus ojos derraman un par de lágrimas y enseguida recibe un gran abrazo. Lo necesitaba, y es que una hora antes ninguno de los dos sabía que acabarían tomando algo en una cafetería de un hospital.

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