domingo, 26 de mayo de 2013

Capítulo 6.

Todo está en silencio, Deborah está apunto de quedarse dormida. Un día de invierno, exactamente el 22 de enero a las tres de la mañana. De pronto suena su móvil.

-¿Quién eres y qué coño haces llamándome a estas horas?
-Debo, soy Rodri, baja.
-¿Estás loco? Mira que hora es.
-O bajas o llamo al telefonillo.
-No te atreverás...
Ringggg, ringgg.
-Cabrón... -susurra y cuelga la llamada.

Se levanta de la cama, enciende la luz. Busca un vestido negro, corto y sensual, unas medias de color carne y unos zapatos con tacón, la hacía una silueta perfecta, sugerente. Se mira al espejo y se pinta un poco la raya y rimmel. Se peina el escandaloso cabello negro y rizado y se pinta los labios de color carmín. Lista.
En ese momento entra su madre.
-Deborah, ¿Qué haces?
-Mamá, me voy de fiesta.
-¿Pero que? ¿Has visto que hora...?
Tarde, la chica ya ha salido de la habitación tras coger el móvil.
-No llames hasta las once, que queremos dormir.-murmura su madre antes de que la chica baje las escaleras, ¿qué han hecho mal con su educación?

Baja las escaleras rápido pero sin perder el equilibrio con los tacones, al llegar a la entrada se pone colonia y abre la puerta. Ahí está Rodrigo, tan guapo como siempre. Cierra la puerta y le besa, mentiendole la lengua hasta el fondo, un beso con pasión, al fin y al cabo llevan saliendo tres semanas, aunque no era una relación muy sincera, porque Deborah se había liado con tres más y Rodri con una conocida de ella en el autobús esa misma tarde.
Se avecinan problemas, pero lo que no se imagina ella es a donde la va a llevar Rodrigo.

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