viernes, 19 de abril de 2013

Capítulo 3.

Se levantó de su asiento, pasando por encima del chico y yendo con su amiga. Completamente sonrojada y sintiendose algo humillada.
Cogió la bolsa y se ocultó la cara con ella, sentándose de espaldas al pasillo. -Sara, la he cagado. -murmuró aun con la cara tras la mochila.

-No seas tonta Bit, es un imbécil.
-Que me encanta.
-Mentira, solo está bueno.
-Que no.
-Que sí idiota, convencete ya.
-Que no Sara, que es diferente cuando está conmigo.
-¡Diferente dices! -se echó a reir Sara. -Es el mismo gilipollas estando contigo o con cualquier otra.

Y ahí acabó la conversación durante todo el trayecto, ni una palabra más. Bajaron en su correspondiente parada y se fueron a entrenar. Bitner no se pudo concentrar en las tres malditas horas de voleibol y el entrenador amenazó con no volver a sacarla hasta que acabara la temporada porque últimamente estaba por las nubes. Tenía ganas de ponerse a llorar, de decir que no era su culpa. Que su maldito corazon estaba hecho un lío y ella no sabía como salir de ahí.

Llegó Bitner a casa, tiró la mochila al suelo y se tumbó en la cama, hundiendo la cara en la almohada blanca que pronto se empezó a teñir de mojado. Tres toques a la puerta.
-No entreis. -murmuró cabezota.
-Bit...
-¡Que te vayas pesada! -le gritó Bitner a su hermana pequeña, con furia. Sabía que no tenía que hablarla así pero no estaba para bromas.
-Que no, que ha venido un chico preguntando por algo de mates...

¡Un chico! ¿Y si fuera Rodri...? Imposible. Se levantó de un salto, se secó las lágrimas y se desenredó el pelo. Le dio un beso en la frente a su hermana. -Lo siento Lucy.

Bajó al recibidor y cogió aire un par de veces. Se quedó perpleja cuando vio quien estaba ahí, cerró la puerta y sin moverse se quedó en silencio. Entonces el chico se lanzó sobre ella, besándola. ¿Qué cojones hacía aquí Jaime?


miércoles, 17 de abril de 2013

Capítulo 2.

No sabía que hacer, ni que decir. Rodri se acercaba a ella rapidamente, a penas estaba a cuatro metros y...
-¿No me querías saludar o qué nena? -dijo el con sensualidad colocándose enfrente.
-No te había visto... -murmuró nerviosa por tenerle tan cerca, nunca había mantenido una conversación que no fuera por tuenti o chat, o cualquier tontería en clase.
-Anda que no guapa, si te he visto como mirabas. -dijo el. -¿Nos sentamos?

Ella simplemente asintió, girándose para buscar un asiento libre. Entonces él, con todo el morro del mundo la tocó el culo dándole una palmada.
-¿¡Qué haces?! -preguntó ella girándose de golpe empezando a sonrojarse.
-Nunca te había tocado el culo, me gusta. -dijo, a Bit le parecía una situación tan irreal que el nalgazo la trajo de vuelta a la realidad. Anda que no había imaginado veces como sería su encuentro, que ella volvía de comprar algo y el la pillaba a la mitad y la acompañaba a casa... pero nunca se le ocurrió que se verían en el autobús preparada para ir a entrenar.

Se sentaron cinco o seis filas delante de Sara. Bitner le miró nerviosa. Notaba como el estaba tranquilo, mirandole el pecho en vez de la cara. No swabía muy bien como interpretar eso. Entonces sucedió, sin esperar más Rodri se lanzó sobre su boca. Mordiendola la lengua.
Bitner estaba en trance, nunca había tenido demasiada experiencia con los chicos. El la mordía los labios, dejó escapar un pequeño murmullo de dolor, Rodri le acababa de hacer sangre en el labio, notaba el sabor, tendría agujetas de besar el próximo día.

-Vamos prima... -murmuraba el mientras sin cortarse la metía las manos bajo la camiseta dirigiendolas directamente a sus tetas cubiertas por el sujetador. Por si no lo había nombrado, Rodri era un tío de su misma edad, 16, con pelo negro corto, moreno, complexión delgada y estaba bastante bueno. Componía sus propios temas de rap, que ella escuchaba en secreto. También fumaba demasiado, y bebía, su salud no la cuidaba, pero era su vida y no se quería entrometer.
Ella aún no se había movido demasiado, solo la lengua e intentando evitar que la mordiera más. Estaba realmente nerviosa, roja hasta la cabeza, sus mofletes ardían.
-Toca lo que quieras... -murmuró el poniéndose sobre ellay sus manos en su paquete.
-Ro-rodri para, por favor. -susurró ella cuando la dejó la boca libre. -Yo... aquí no...

Se separó de ella, había aparecido un nuevo gran bulto en su pantalón. ¡Claro que ella quería liarse con él! Pero joder, no delante de todo el mundo, enfrente de Sara que miraba curiosa, a la derecha de dos viejecitos que comentaban en voz alta lo indecentes que eran, no era el lugar.

Rodri se separó de ella, mirandola. Parecía incluso decepcionado, tal vez la tomaba por esa clase de chicas que hacían cualquier tipo de locuras cuando les entraba la vena calentorra y salida. Pero al ver el sonrojo absurdo de la chica, el tío se empezó a reir. Se metió la mano en los pantalones mientras ella alucinaba y acabó la faena.




domingo, 14 de abril de 2013

Capítulo 1.

-Joder Bit, vamos a llegar tarde al entrenamiento. -masculló la rubia mientras metía presión a su amiga desde el telefonillo.
-Espera, no encuentro las rodilleras. -gritó Bitner, que había dejado el telefonillo descolgado para poder hablar. -Dame un minuto, sino me voy sin ellas.

Por fin, unos minutos después se abrió la puerta de fuera. Salió una muchacha pálida, de cabello negro y liso, con flequillo recto y ojos negros, también. Delgada y sin demasiado pecho, lo normal para los dieciséis años.
-Mira que eres pesada, Sara. Llegamos de sobra. -murmuró Bitner, fastidiada por las prisas que le había metido su amiga hace unos minutos.
-Claro, claro. ¡Y luego llegamos y ya han empezado a correr! -dijo su amiga riendo. Sara era más alta que ella aunque no era delgada, siempre se había visto acomplejada por su imagen y nunca había hecho nada para remediarlo. -Le voy a mandar un WA a Sofía, para que avise de que llegamos juntas. -advirtió Sara mientras jugueteaba con sus mechones rubios. Era muy guapa, sus ojos marrones eran comunes pero muy grandes y la daban una mirada muy sincera. Sacó el móvil y entró en el Whatsapp, tecleaba rápido.
-Eres una exagerada Sara.
-Claro que no, Bit.
-Que sí.
-Venga idiota, camina más deprisa.

Y entre risas bajaban la calle.
-¡Mierda Sara! ¡Escondeme!
-¿Qué dices?
-Ese de ahí es Rodri... -murmuró señalando a un chico a lo lejos. -No quiero que me vea así vestida.
-Pero si estás muy sexy, tonta. -dijo su amiga cariñosamente.
-Es que estuve hablando con el ayer... y bueno.
-¿Y bueno? ¡Cuentame ya!
-Nada... que me dijo que pusiera la cam y eso...
-¿Y la pusiste?
-¡Ni loca! -negó Bitner caminando un poco más deprisa. Cogió a su amiga del brazo y la fue casi arrastrando a la parada de autobús. Llegaron justo en el momento en el que el autobus llegaba a la parada. Bitner se apresuró a subir, y Sara echó un último vistazo al chico, que guapo era y que bueno estaba.
-Bit, hay un problema... -murmuró Sara señalando por la ventanilla. -Rodri se va a subir al bus.

Bitner no podía creérselo, tanto tiempo coqueteando con él, diciendo que podrían quedar a solas alguna noche... y al final terminaría viendose en un autobus. Ni siquiera era su amigo, solo se había empeñado en ella y le jodía que le rechazara sus ideas de liarse.
-Vamos atrás de todo, Sara. -dijo levantándose del asiento con rapidez.
-¡Eh! ¡Bitner! -se escuchó decir desde los primeros asientos. Bitner, nadie la llamaba ya así, Bit era mucho más cariñoso y de confianza. Confianza, algo que ella no tenía con Rodri. Miró hacia atrás y sus mejillas enrojecieron levemente. Estaba vestida con la ropa de entrenar, unos pantalones negros muy, muy cortos, que apenas la tapaban las nalgas y una camiseta ropa apretada, las rodilleras negras en los tobillos y el pelo suelto.
-Coge mi mochila, voy a hablar con el... -murmuró Bit dándole la bolsa deportiva a Sara, que se estaba riendo. -Tonta...

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