martes, 4 de junio de 2013

Capítulo 12.

Hace dos años, en otra ciudad.

-Mamá por favor, no me puedes hacer esto.
-La decisión está tomada.
-¿Y qué pasa? ¿En esta casa no se cuenta con mi opinión?
-No para estos temas, aún eres pequeña.
-¿Pequeña? ¿Te parece a ti que con 14 años soy una cría?
-No voy a discutir más contigo, la decisión no cambia, nos mudamos en dos semanas.
-¡No hay derecho! ¡Estoy harta de vosotros! Agh, ¡no me dejáis vivir!

Y la chica se mete rabiosa en su habitación, dolida y decepcionada. ¿Cómo podían no haberla preguntado en una decisión tan importante?, ¿mudarse?, ¿dónde? No tendría ni tiempo de despedirse de sus amigos de aquí, Galicia, ¡qué tanto la había costado conseguir! Porque ella era una chica rara, no demasiado guapa, en plena adolescencia, tímida, no tenía el cuerpo perfecto, malhumorada. Eso tendría que cambiar, si quería adaptarse mejor, comenzar de cero, ser una persona completamente diferente tendría que empezar ya, en ese momento. Lo que ella no sabía era que como persona era alguien realmente especial.

-Mamá, me voy al centro, vuelvo luego.
-Bueno... ¿cenas aquí?
-No. -contesta, no cenaría ni hoy, ni mañana, ni pasado. Nunca. Debería adelgazar, ahora mismo iba a hacerse un nuevo peinado, a comprarse lentillas y a apuntarse al gimnasio.

Portazo.

¿Por dónde empezaba? Ah, la peluquería estaría bien, nuevo look, nueva persona, ¡en cuánto la vieran sus amigas se morirían de celos!, por primera vez, ella intentaría ser la guapa del grupo.

Tres semanas después, un día de colegio.

Quería ser diferente, no quería llegar tarde el primer día de clases, se puso el despertador a las seis, salió a correr una hora, se dio una buena ducha y desayunó un zumo de naranja natural, sin pulpa, odiaba la pulpa. Cogió la mochila nueva, negra y sin dibujos ya que no quería que la juzgaran por ser demasiado 'infantil'. Tenía miedo, mucho. Su carácter había cambiado, su aspecto también, su forma de pensar e ideales, la relación con sus padres se había vuelto fría debido a la mudanza y problemas más personales.

El instituto estaba a veinte minutos andando, ahora vivía en una bonita urbanización con mucha gente, ¡tenían hasta piscina! En el fondo mudarse a Madrid no había sido demasiada mala idea, la gustaba el lugar. Aparte tenía al lado aquel gran parque, ¿El Retiro? No recordaba bien el nombre, pero saldría a correr todas las mañanas por ahí.

-Perdona, ¿3ºB?
-Sí, subes las escaleras dos pisos y al fondo está la clase, al lado del laboratorio de química.
-Gracias. -sonrisa.

Más ejercicio diario, ¿cuántos escalones eran? Uno, dos, tres, cuatro... cincuenta y siete, ¡genial! Ah, ya veía la clase, ¡qué verguenza!, ¡que miedo! Todos parecían conocerse, ella era la nueva, a saber como podría adaptarse.

-¡Eh! Tu debes de ser nueva, ¿cómo te llamas?
-Hola... Bitner, encantada.
-¿Estás bien?
-Ssssssssí, un poco nerviosa y tal.
-Tranquila, ven que te presento a mis amigos.
-Vale. -sonrisa, llena de cariño y agradecimiento.
-Chicos, esta es Bitner, ellos son Raquel, Lucía, Sergio, María, Javi, Emilio, Sara, Ruth y Alfon.
-No se si podré acordarme de todos. -sonrojo y saludo tímido.
-Ah, yo me llamo Héctor, que se me había olvidado presentarme. -el chico sonríe, ¡qué ojos verdes más perfectos!

Pero lo que Bitner no sabía era en quién se convertiría Héctor para ella desde ese momento, en un gran apoyo durante los siguientes tres meses, ya que sus caminos se terminarán separando y no se verían hasta dos años después, cuando Bitner sería ingresada de nuevo en el Hospital.


3 comentarios:

  1. Haz mas capitulos bonita, me gusta mucho*_*

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  2. me encanta sigue escribiendo porfavor

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  3. La empece hoy, me lei los doce capitulos y debo decir que me encanta el argumento y como escribes, espero el siguiente capitulo!

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